Vestidos de salvadores

Munúa, el primer arquero uruguayo en convertir de tiro libre, está a punto de volver a Nacional. Recordamos otros goleros goleadores.

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Recluidos bajo los tres palos, pudiendo solamente salir apenas hasta donde demarcan la líneas del área, los goleros han sufrido el injusto reproche de los espectadores a lo largo de la historia del fútbol.

Algunos pocos han logrado vencer esas barreras, y lograr poco a poco cierta participación en nuevos aspectos del juego, ya sea en el cobro de tiros libres o penales, como también poder ganarse un lugar en el área para cabecear mientras se espera un corner.

En Argentina, el primer arquero en convertir un gol de penal data de 1931, cuando el golero de Chacarita, Pibona Alterio, le convirtió a Tigre. Como dato curioso, cuentan las crónicas de la época que Savarro, el golero de Tigre, se quedó contra un palo como señal de protesta hacia la falta cobrada por el árbitro.

En Uruguay, para encontrar un golero autor de un gol hay que viajar a la década del 70, cuando Manga, defendiendo los colores de Nacional, anotó frente a Racing. En esa oportunidad, el golero brasilero sacó de arco con tal vehemencia que la pelota picó en la medialuna del área rival, pasó por encima del golero rival y entró.

Hasta los años 90 la participación de los goleros en aspectos ofensivos era escasa. El 2 de octubre de 1994, en el partido entre Vélez y Deportivo Español, la historia cambiaría para siempre: José Luis Chilavert anotó el primer gol de tiro libre por un arquero en la historia.

Ese gol produjo una verdadera revolución mundial, ya que poco a poco aparecieron a lo largo del globo nuevos goleros pateadores. Aparte del golero paraguayo, el más destacado es Rogerio Ceni. El brasilero que ha jugado ya más de mil partidos con la camiseta de San Pablo, ha anotado 112 goles, siendo el arquero mas goleador de toda la historia.

A Uruguay la revolución llegaría 8 años después del mítico gol de Chilavert. El 27 de setiembre del 2002, en un partido entre Central Español y Nacional, el arquero tricolor Gustavo Munúa anotó a los 49 minutos el primer gol de tiro libre de un golero uruguayo. Al año siguiente anotó tres goles más, todos de penal.

Ese mismo año Chilavert llegó a Uruguay para jugar en Peñarol. El golero paraguayo anotó los últimos cuatro goles de su carrera defendiendo la camiseta carbonera. Con la influencia de estos goleros, han aparecido en los últimos años más goleros pateadores -de penales- como Rodrigo Muñoz o Esteban Conde.

Distinto es el caso de Jorge Campos. El golero méxicano incursionó en el comienzo de su carrera como delantero, ya que el puesto de golero titular estaba ocupado. Esto le valió una polivalencia tal, que por momentos, cuando su equipo necesItaba ganar, dejaba el arco para jugar en el ataque.

Aunque la mejor parte de su carrera la realizó como golero, disputó dos Mundiales y es considerado el tercer mejor golero de la historia según la IFFHS, Campos llegó a anotar 35 goles.

Otro golero que marcó historia es Miguel Calero. A diferencia del resto de los goleros goleadores, el colombiano es conocido por realizar goles con pelota en movimiento.

Con la camiseta de Deportivo Cali, luego de salir jugando, le marcó a Deportivo Pereira un gol desde la mitad de la cancha, mientras que a Independiente de Medellín le anotó de media volea tras un tiro libre. También se dio el gusto de anotar de cabeza goles importantes defendiendo a Pachuca.

Siguiendo por la línea de Calero, el golero español Palop pasó a la historia al anotar un histórico gol para Sevilla. El equipo español estaba quedando eliminado en semifinales de la Copa UEFA frente a Shakhtar Donetsk, cuando en el último minuto de descuento apareceió la cabeza del golero para llevar el partido a alargue. En el tiempo suplementario Javier Chevantón anotaría el gol decisivo para que los sevillanos pasen a la final.

Esto son algunos de los casos en que los goleros lograron trascender y hacerse famosos no solo por impedir goles del rival, sino por fabricar los suyos propios.

Mirá el gol de Munúa: